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Testimonio de sobrevivientes

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Yo misma vi pasar a la muerte disfrazada de terrorista

  • Almog S.'s story

Vimos la muerte de cerca; podíamos mirarla a los ojos

A todos mis amigos en el extranjero, les cuento que estamos pasando tiempos difíciles aquí en Israel. Igualmente, intentamos mantenernos fuertes y apoyar a nuestras comunidades.

El viernes 6 de octubre salí con dos amigos al festival de música Nova. A continuación contaré la historia de cómo logramos escapar.


No incluyo en ella descripciones gráficas pero he decidido compartirla, para que el mundo tenga una idea de lo que gente inocente que solo vino a celebrar la paz tuvo que afrontar. Personalmente, nosotros tuvimos la gran suerte de poder escapar.


Envío desde acá mi afecto y mis condolencias a todos quienes perdieron sus seres queridos en el festival, en los poblados atacados o por participar activamente en las batallas libradas contra los terroristas que nos invadieron.


El 7 de octubre de 2023, mis amigos y yo estábamos en el fatídico festival NOVA.

Nova es un gran evento. En el predio había aproximadamente tres mil personas. Estábamos todos muy entusiasmados. En la fila para los controles de seguridad escuchamos español, inglés, portugués y otros idiomas. Era un evento internacional que contaba con DJs de Brasil, de India, de Europa y de otros países. Bailamos y nos divertimos. Hacia el amanecer, bailábamos en la pista principal cuando de repente escuchamos fuertes explosiones. Unos momentos después, la música cesó y corrimos a refugiarnos bajo los árboles en el área de camping. Estábamos bajo un ataque de misiles pero aún sin entender su magnitud.


Después de un rato, mientras seguíamos resguardándonos, un guardia de seguridad nos gritó que fuéramos inmediatamente a nuestros autos y huyéramos. Rápidamente recogimos nuestras cosas y corrimos al estacionamiento. Reinaba el caos y perdí el contacto con mis amigos. Mientras seguían los proyectiles a nuestro alrededor, llamé a mi amigo por teléfono y tratamos de encontrarnos nuevamente. Lo logramos y subimos al auto.


"Los misiles no paraban. En ese momento no teníamos idea de lo que estaba por venir. Ignorábamos que terroristas hubieran logrado infiltrarse en Israel. "

El caos continuaba. La gente estaba atrapada en la salida así que decidimos dejar el coche en un costado y refugiarnos otra vez. Los misiles no paraban. En ese momento no teníamos idea de lo que estaba por venir. Ignorábamos que terroristas hubieran logrado infiltrarse en Israel. Cada vez que subíamos al auto nos movíamos unos metros, nos deteníamos y otra vez nos refugiábamos bajo los árboles. Esa fue nuestra táctica para llegar a la carretera principal, o al menos, eso creíamos que sucedería.


Hasta que de repente empezamos a escuchar disparos de rifles. Fue la primera vez que comprendimos que estábamos bajo un ataque masivo. La gente comenzó a gritar que subiéramos a los autos para escapar y nuevamente así lo hicimos. Llegamos a la carretera principal. Escuchamos disparos a nuestra derecha y vimos que todos los autos delante nuestro escapaban a la izquierda. Bar, mi amigo al volante, giró impulsivamente hacia un camino de tierra paralelo a la carretera principal. A los costados había autos atrapados y gente desesperada que escapaba con el pánico inscripto en la cara.


Durante un corto recorrido recogimos a dos chicas. Vimos a la policía a lo lejos y dejamos a las chicas con ellos pero los agentes parecían confundidos, así que nosotros decidimos seguir por nuestra cuenta. Bar conducía y yo lo dirigía con el navegador. Llegamos a una carretera cercana que parecía segura y a la salida vimos autos varados. En una intersección en T donde pensábamos ingresar había una camioneta blanca y junto a ella, un hombre con chaleco militar. No entendíamos quién era; sabíamos que algo fuera de lo común estaba sucediendo pero no teníamos ni idea de que los terroristas estaban ya en Israel.


Redujimos la velocidad y notamos que sacó de la parte trasera de la camioneta una ametralladora enorme y nos apuntó. En ese momento quedó claro quién era y cuál era su intención. Bar giró el vehículo y pisó el acelerador con todas sus fuerzas tratando de sacarnos de allí. Teníamos la certeza de que iba a dispararnos.


Afortunadamente, escuchamos solo un disparo. Asumimos que la ametralladora se le había trabado. Seguimos a toda velocidad en dirección al sol, sabiendo que amanece desde el este y Gaza está al oeste. Los misiles y los tiros se oían por todas partes. Cada vez que sonaba una sirena, salíamos del auto y nos tirábamos al suelo mirando cada tanto si además, se acercaban terroristas. Finalmente, llegamos a una carretera cerca del moshav Patish. Desde allí decidimos ir hacia el sur, evitando pasar por ciudades árabes. Llegamos a mi casa en Beer Sheva a las 9:15 de la mañana.


Es importante reiterar que aquí, en Israel, somos gente que busca la paz. Es por eso que a menudo debemos enfrentarnos a nuestras propias convicciones. El miedo que teníamos de pasar por asentamientos árabes en nuestro camino a Beer Sheva fue una manifestación de nuestras disyuntivas.


La ideología que Irán difunde en la región a través de Hamás ha transformado nuestro conflicto en una guerra. Hamás no hizo distinción entre niños, jóvenes o ancianos, hombres o mujeres. Su ideología difiere diametralmente con los principios morales que practicamos y promovemos.


En la ciudad beduina de Rahat que tanto temíamos atravesar, por ejemplo, al menos diecisiete niños y adultos fueron asesinados. De acuerdo a la ideología terrorista de Hamás, los beduinos pobladores de Rahat merecen la muerte por ser considerados traidores. Su traición consiste en el simple hecho de vivir junto a nosotros.


Estamos viviendo días tristes. Deseo que todos tengamos días mejores.


Almog S.


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